Soy mamá de tres gatitos que siempre me acompañan mientras tejo, y ellos son parte esencial de mi inspiración. Mi amor por los felinos es tan grande que decidí que mi marca llevara su nombre.
Empecé a hacer crochet en mayo de este año y descubrí mucho más que una afición: encontré un estilo de vida. Tejer me regala momentos de calma, creatividad y paz, convirtiéndose en mi espacio personal de relax entre hilos y agujas.
Cada vez que mostraba mis proyectos a amigos y familiares, siempre recibía el mismo comentario: “¡Tienes que venderlos, son chulísimos!”. Gracias a ese impulso decidí dar el paso de compartir mis creaciones con el mundo. Así nace este rincón, con la ilusión de que más personas puedan disfrutar de accesorios únicos, hechos a mano y con mucho cariño.
